En Monserrat llueve sin parar, las chicas miran TV en el living, P. fue a la casa de M. Mañana hay que ir a tomar exámenes, llueve cada vez más. Hacemos un lugar confortable, ponemos un disco de nick drake y nos tapamos hasta la cabeza, pensamos en un lugar muy lejos donde no nos conocen, pensamos en la alfombra roja y desteñida de la casa de los abuelos, dormir de día un sábado a la mañana, despertarse y comer galletitas y cíndor y volver a salir. Ver una película de Leonardo Favio otra vez. Visitar a F. en Urquiza, caminar por Parque los Andes y pasar por lo de papá, volver a Monserrat. El domingo, leer, escribir, andar en bici, pasar por la reserva, pensar en los que no están más. Pensar en la palabra inventada de Boris Vian que me contó M. Volver a escuchar los mismos discos de siempre compulsivamente, planear huir de Buenos Aires al archipiélago de Tristán de Acuña. Mejor tarde de domingo, ir al cine solos y enamorarnos de la chica de al lado, siempre hay una chica de al lado. Lavar los platos, picar cebollas, barrer, tirarse en la cama y enrollarse entre las sábanas, hablar con la tía de política, pensar en hablar con los amigos que ya no vemos, ver a los chicos jugar en las plazas y angustiarse un poco por los vagabundos, dejar el teléfono sonar, dejar el pasto crecer y no darle de comer al perro. Ir al casino con M. y solo reirse de la gente, reirse sin parar, creer que somos diferentes, sentirnos parte de algo que los demás no entienden. Morir el Lunes, de sobredosis de LSD, con la sonrisa más linda. Miriam tiene que trabajar el lunes en Haedo.julio 02, 2005
LSD happiness
En Monserrat llueve sin parar, las chicas miran TV en el living, P. fue a la casa de M. Mañana hay que ir a tomar exámenes, llueve cada vez más. Hacemos un lugar confortable, ponemos un disco de nick drake y nos tapamos hasta la cabeza, pensamos en un lugar muy lejos donde no nos conocen, pensamos en la alfombra roja y desteñida de la casa de los abuelos, dormir de día un sábado a la mañana, despertarse y comer galletitas y cíndor y volver a salir. Ver una película de Leonardo Favio otra vez. Visitar a F. en Urquiza, caminar por Parque los Andes y pasar por lo de papá, volver a Monserrat. El domingo, leer, escribir, andar en bici, pasar por la reserva, pensar en los que no están más. Pensar en la palabra inventada de Boris Vian que me contó M. Volver a escuchar los mismos discos de siempre compulsivamente, planear huir de Buenos Aires al archipiélago de Tristán de Acuña. Mejor tarde de domingo, ir al cine solos y enamorarnos de la chica de al lado, siempre hay una chica de al lado. Lavar los platos, picar cebollas, barrer, tirarse en la cama y enrollarse entre las sábanas, hablar con la tía de política, pensar en hablar con los amigos que ya no vemos, ver a los chicos jugar en las plazas y angustiarse un poco por los vagabundos, dejar el teléfono sonar, dejar el pasto crecer y no darle de comer al perro. Ir al casino con M. y solo reirse de la gente, reirse sin parar, creer que somos diferentes, sentirnos parte de algo que los demás no entienden. Morir el Lunes, de sobredosis de LSD, con la sonrisa más linda. Miriam tiene que trabajar el lunes en Haedo.
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